Quieres filmar una película. Tienes una buena idea, pero tu experiencia como director y el presupuesto de que dispones se parecen a las pelis de James Bond: comienzan por cero cero. Por otro lado, el argumento es bueno, o eso te pareció tras el tercer Redbull: un grupo de zombies celebran una despedida de soltero. Después de una juerga descomunal, el novio se da cuenta de que ha perdido la alianza junto con el brazo. Bien. ¿Por qué gastarse un dineral en cámaras profesionales cuando muchos espectadores la van a ver en pantallas diminutas llenas de manchas? Filmar con el móvil tiene más ventajas que inconvenientes. La principal es que no necesitas contratar y dar de alta en la seguridad social a trescientas personas. Operador de cámara, técnico de sonido o director de fotografía son palabras exóticas que aparecen al lado de las tomas falsas. Además, nadie es capaz de leer unos créditos en el smartphone, por muy grande que sea. Otra ventaja de filmar con el móvil es que puede...
La diversión va por dentro