Whatsapp - manual de uso A pesar de los emojis, del gracioso gatito o de la flamenca sin manos, whatsapp y sus primos pasados y futuros seguirán provocando malentendidos hasta el fin de los tiempos. Esto es así porque si en el cara a cara ya sucede ¿qué no va a pasar con estas armas que las carga el diablo? La realidad es que siempre van a producirse problemas entre emisor y receptor, a quien, por mucho icono que le pongas, le va a costar comprender si la frase "Creo q deberíamos acostarnos" es una declaración de sueño o una propuesta guarrilla. Vamos a repasar algunos supuestos y de paso os mostraré pautas sobre qué hacer y cuándo mantener quietas esas morcillicas que tu madre llama dedos. Hay quien piensa que los mensajes por móvil deben resultar siempre festivos, independientemente del contexto. Así, comentan con el mismo tono una foto tonta y una reflexión profunda. Pues no. Si te enteras de que tu jefe se ha quedado sin suegra, ni se te ocurra enviarle un whatsapp...
Te acaba de llegar un mensaje invitándote a participar en una excursión de dos días por el Pirineo francés. En primer lugar estudia detenidamente el texto. Fíjate bien donde pone “kilómetros” y compara el paseo dominical para buscar el pan con esa distancia. Si la diferencia supera los treinta kilómetros declina amablemente la propuesta, porque las ampollas que te saldrán en los pies podrían dar cobijo a una familia esquimal. En el caso de que mantengas cierta forma física gracias al deplorable estado de tu ascensor o al robo de bolsos, examina si aparecen las palabras "desnivel positivo". De ser así, alerta! A esa excursión van a ir adictos al paisaje, gente que necesita subir muy alto porque echa de menos el belén navideño. Otro detalle importante está en la duración del evento. Deambular por la montaña más de un día esconde una peligrosa carga de profundidad: el refugio, ese lugar donde presumiblemente deberías descansar hasta el día siguiente, y en cuyo dormitorio...