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MANUAL PARA UNA FIESTA DE CUMPLEAÑOS



Supongamos que se produce el milagro y alguien nos invita a una fiesta. Lo primero es comprobar que conocemos a esa persona. Es famoso el caso de cuarenta belgas que aceptaron una invitación anónima para una fiesta en Burkina Faso, y cuando llegaron allí les secuestraron. ¡Por favor! Si te mandan un billete de avión, comprueba que sea de ida y vuelta.
Bien, resulta que conozco a esa persona y me han invitado, por pena o equivocación, tanto da; a partir de ahí sólo cabe la superación personal. Debemos evitar por todos los medios que nuestra verdadera naturaleza salga a flote, algo cada vez más difícil a medida que las libaciones avanzan. Sin embargo, grabemos a fuego unas cuantas normas que ¡Jamás! deberemos infringir.
Un buffet no es la cantina del colegio. Para empezar, la comida va llegando por etapas y, como en las bodas, las deliciosas croquetas están al final, así que deja de dar codazos y empujones, sobre todo a la madre de la anfitriona. Recapacita un momento y valora si meterte comida en los bolsillos es elegante.
Ahora una rima:
Tus clases de baile latino / no evitarán que sudes como un gorrino.
Si te pasas la noche moviéndote como una peonza, bailando hasta el "feliz, feliz en tu día", no esperes muestras de afecto. A nadie le gusta abrazarse a una bayeta que chorrea.
Cuando abra el regalo con la pulsera o el reloj dentro, prohibido gritar "Lo puedes cambiar en cualquier gasolinera!", porque ese chiste ya lo soltaba Marco Aurelio a sus tropas.
La piscina -
El límite es difícil de establecer, pero como medida estándar aceptada se considera que empujar a una abuela y a su nieta, mientras la primera le coloca una rebequita a la niña porque tiene frío, es de mal gusto. Además, cuando Apple era sólo una manzana, podías tirar a alguien a la piscina y no pasaba nada. Actualmente, la probabilidad de que lleve en el bolsillo un smartphone de cuatrocientos euros, o cualquier wareable de precio similar, es francamente alta. ¿Estás dispuesto a pagar tanto por ver a alguien mojado? No seas tonto. En Youtube tienes miles de vídeos del estilo.
La broma de traer unas bragas de casa y, a la hora de irte, agradecer a la anfitriona la estupenda fiesta “devolviéndole” públicamente esa prenda, tiene un target muy limitado. Has de tener bastante confianza para hacer algo así. No lo hagas si:
A- Es el cumpleaños de tu suegra.
B- Es la mujer del jefe, ambos japoneses.
C- Estás en Arabia Saudí.
Por fin en casa, repasas las fotos hechas con el móvil. Dejo a tu buen criterio la selección de imágenes que enviarás por whatsapp. Recuerda las consecuencias de la última vez que lo dejaste grabando en los lavabos del local.

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