¿Cuál es la primera condición para que se produzca un gran avance tecnológico en nuestra civilización? Sin duda, abstenerse de quemar al científico por brujo. En la actualidad, un individuo con un mínimo de formación y criterio podría aceptar que la ciencia fuera por fin capaz de anclar su edad biológica en unos magníficos treinta años. Claro que este avance debería ir acompañado de la máquina para replicar bocatas, porque en poco tiempo se agotaban hasta las lombrices en escabeche. Lo que nunca hubiéramos sospechado es que nuestras amistades más atractivas en Facebook fueran en realidad alias de la suegra, siempre dispuesta a tendernos trampas para abrirle los ojos a nuestra pareja. Volviendo a lo de antes, los cambios que se derivarían de algo así representarían casi un salto evolutivo. Para empezar: cero bodas. ¿Quién se atrevería a firmar la promesa “Hasta que la muerte nos separe”. También desaparecerían del mapa usufructos, herencias o esas frases típicas de cortesía: “nunca lo olvidaré”, “eternamente agradecido”, “las veces que usted quiera”, etc., etc. Sin embargo, la reflexión más relevante ante algo así se produciría en el plano social. ¿Devolverían los Gorroniazábal alguna invitación tras acudir durante quinientos años a las cenas en casa de los amigos?
Sushi, wasabi, maki, nigiri, sashimi... . Aprenderte estos nombres no te servirá de nada si cuando llega la hora, sentado frente a un soberbio sushi de atún, le pides al cocinero que te lo pase un poquito más por la plancha. Eso es motivo de ruptura yendo con pareja. Tampoco hay que dejarse llevar por la fantasía y los clichés nipones. Hay quien piensa que leyendo manga y comiendo sushi ya es medio japonés. Aguanta el tipo con catorce sakes en el escenario de un karaoke y comenzamos a hablar de nacionalidades. El ingrediente principal de un sushi no es el pescado crudo ni el arroz glutinoso, como pudiera pensarse, sino la imaginación galopante de quien lo toma. Nuestro inconsciente se pregunta “¿llevará anisakis? ¿Por qué me estoy comiendo un pez crudo si yo siempre me pido la hamburguesa requemada? Por lo demás, no hay más consejos ni instrucción que abrir la boca y masticar. El resto es sentido común: si ves un trozo de sushi corriendo por el plato déjalo que se vaya. ...

Comentarios
Publicar un comentario