Mesopotamia. Año 700 a.c. Un pastor encuentra un pequeño objeto brillante, metálico y romo entre las cagarrutas de una cabra. Durante un rato lo examina. No tiene sabor a nada, pero está frío como el casco de un asirio. Observando la base de ese chisme, el pastor descubre un dibujo extrañamente bello. Parece la silueta de una manzana mordida. Instintivamente lo aprieta y el objeto comienza a vibrar. Tras el susto inicial, una especie de inspiración divina le lleva a metérselo por el culo, y entonces sí que le sobreviene una revelación. Él nunca lo sabrá, pero una conexión entre agujeros negros ha traído ese artilugio desde el futuro, concretamente desde el año 2019, inicio de lo que luego se conocerá como el Paletolítico, en el que se producirá una floración descontrolada de artilugios y aplicaciones de todo tipo que convertirán al ser humano en un periférico del Ipad. Actualmente son muchos los que vaticinan el fin de la burbuja tecnológica, imaginando que ya no cabrán más apps...
La diversión va por dentro