Mesopotamia. Año 700 a.c. Un
pastor encuentra un pequeño objeto brillante, metálico y romo entre las
cagarrutas de una cabra. Durante un rato lo examina. No tiene sabor a nada,
pero está frío como el casco de un asirio. Observando la base de ese chisme, el
pastor descubre un dibujo extrañamente bello. Parece la silueta de una manzana
mordida. Instintivamente lo aprieta y el objeto comienza a vibrar. Tras el
susto inicial, una especie de inspiración divina le lleva a metérselo por el
culo, y entonces sí que le sobreviene una revelación. Él nunca lo sabrá, pero
una conexión entre agujeros negros ha traído ese artilugio desde el futuro,
concretamente desde el año 2019, inicio de lo que luego se conocerá como el
Paletolítico, en el que se producirá una floración descontrolada de artilugios y
aplicaciones de todo tipo que convertirán al ser humano en un periférico del
Ipad.
Actualmente son muchos los que vaticinan el
fin de la burbuja tecnológica, imaginando que ya no cabrán más apps en Itunes y
Google Play. Error. Todo esto no es más que la punta del iceberg, suponiendo
que aún quede alguno porque, según asegura la FAES, los polos se han deshecho
del todo y, mira tú, al final no ha subido tanto el nivel del mar. Desgraciadamente,
no todas las aplicaciones son tan útiles para el ciudadano como las que
controlan lo que pasa en el Ártico que, como su propio nombre indica, es la
parte más elevada del planeta. Volviendo al enfoque general, está claro que
esos pequeños iconos brillantes son la herramienta perfecta para el autista que
llevamos dentro, capaz de recorrer durante semanas los pasillos de un
hipermercado antes que animarse a preguntar dónde está el sirope. Pequeños
artilugios cada vez más monos y sofisticados nos ayudan a caminar por la vida haciéndolo todo mucho más
fácil. Pero, ¿de verdad es más simple aprenderse las características de un
programa que te facilita, según la humedad relativa y otras variables, la
dirección del horno más próximo con el grado de cocción idóneo para la
composición, densidad y forma del pan que has elegido? ¿No es más sencillo ir a
la panadería y escoger la barra que prefieras?
Alguien dijo, y yo suscribo, que la
tecnología es el aspecto más vistoso de la civilización, capaz de hacer a las
máquinas cada vez más inteligentes y a los hombres más tontos. Apoyaré esta
afirmación con la descripción de las siguientes apps y gadgets de inminente
aparición:
Tontako - Para Android y Apple, Tontako
pregunta cualquier cosa por ti al usuario que tengas más próximo. Por ejemplo,
una determinada calle o un comercio. Tiene fallos. A uno que buscaba impresoras
de billetes le contactó con el smartphone de un policía que pasaba por delante.
Slipclean - Este wareable pone en entredicho
la teoría evolutiva. Se trata de un chip adherido a la ropa interior que, a
través de la app que incorpora, nos avisa cuando la prenda ya es
medioambientalmente tóxica. Si necesitas una máquina para cambiarte los
gallumbos, casi mejor no adoptes a un niño.
WhereBot - Uno de los más curiosos. Creado
exclusivamente para el Ayuntamiento de Rebolleja del Ceño, un pueblo con 73
habitantes, y que permite localizar en cualquier momento la ubicación de todos
los botijos del lugar. La versión de pago activa el micrófono camuflado en
algunos de ellos.
GranoCam - A diferencia de otros chips
subcutáneos, este aparatito no se coloca bajo la piel del antebrazo o mano,
sino en la nuca. Su forma de grano purulento esconde una minicámara capaz de
grabar en panorámica cuanto sucede a nuestras espaldas. También paga el pan,
abre puertas, etc., siempre con ayuda de, al menos, una de las manos, como se
especifica en nanoletra al pie del folleto.
*Elochentaporcientodelainformaciónqueapareceenestaentradaesfalsa.
*Consumirconprecaución.
*EncasodedudaconsultarconWikipedia.
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