Al igual que los sumos sacerdotes de civilizaciones pasadas, la alta cocina se empeña en complicar con misteriosos arcanos una actividad tan sencilla como intuitiva. ¿O es que nadie quiere admitir que la carne aromatizada con hierbas ya la disfrutaban algunos dinosaurios al capturar a sus presas entre la hojarasca? No seamos pretenciosos. En fin, es tal la avalancha de terminología culinaria que voy a intentar añadir un poco de cordura al asunto. Veamos una serie de técnicas que tú, querido lector/a, ya empleas desde hace tiempo sin saberlo: Reducción – Reducir algo es, simplemente, olvidarte por un rato de que lo tienes al fuego. Te ha pasado una docena de veces, cuando llegas a la cocina y los pimientos con cebolla son una especie de engrudo dulzón. El único mérito de los cocineros profesionales es conocer la palabra. Ya ves tú. Tamizar – Esta palabra tan bonita no significa más que filtrar la porquería, y lo llevan haciendo los peces desde que les pusieron agua. Cuando te c...
La diversión va por dentro