Ir al contenido principal

MANUAL DE USO - ALTA COCINA

Estrellas MichelinAl igual que los sumos sacerdotes de civilizaciones pasadas, la alta cocina se empeña en complicar con misteriosos arcanos una actividad tan sencilla como intuitiva. ¿O es que nadie quiere admitir que la carne aromatizada con hierbas ya la disfrutaban algunos dinosaurios al capturar a sus presas entre la hojarasca?
No seamos pretenciosos. En fin, es tal la avalancha de terminología culinaria que voy a intentar añadir un poco de cordura al asunto. Veamos una serie de técnicas que tú, querido lector/a, ya empleas desde hace
tiempo sin saberlo:
Reducción – Reducir algo es, simplemente, olvidarte por un rato de que lo tienes al fuego. Te ha pasado una docena de veces, cuando llegas a la cocina y los pimientos con cebolla son una especie de engrudo dulzón. El único mérito de los cocineros profesionales es conocer la palabra. Ya ves tú.
Tamizar – Esta palabra tan bonita no significa más que filtrar la porquería, y lo llevan haciendo los peces desde que les pusieron agua. Cuando te comes lo que filtras se llama “tamizar”.
Adobar – La carne que olvidaste echar en tu última barbacoa, y que luego se quedo varios día en la bandeja con los restos de aceitunas, vino, cerveza y alguna colilla, y que tu pareja decidió freir cuando pasó por casa, pensando que la habías dejado a propósito en esa ciénaga. Esa carne que tú, sin saberlo, juraste que era la más deliciosa que habías probado jamás. Pues sí, estaba adobada. Y nunca volverás a probar nada igual.
Majar – Esto, que consiste en desmenuzar con ayuda del mortero especias o frutos secos, ya lo hacías de joven con otros vegetales.
Glasear – Según la academia, glasear consiste en dar brillo a la superficie de algo. Podríamos poner muchos ejemplos de casos en los que realizas esta práctica, pero me remitiré al más elemental: untar a tu pareja con bronceador. Y sí, entra en la categoría culinaria.
Hay mucha más terminología, por supuesto. Échale un vistazo y comprobarás que hace tiempo que sabes cocinar. La regla más importante de la cocina es aritmética: debes salir de ella con el mismo número de dedos que al entrar.

Comentarios

Entradas populares de este blog

MANUAL DE USO - SUSHI

Sushi, wasabi, maki, nigiri, sashimi... . Aprenderte estos nombres no te servirá de nada si cuando llega la hora, sentado frente a un soberbio sushi de atún, le pides al cocinero que te lo pase un poquito más por la plancha. Eso es motivo de ruptura yendo con pareja. Tampoco hay que dejarse llevar por la fantasía y los clichés nipones. Hay quien piensa que leyendo manga y comiendo sushi ya es medio japonés. Aguanta el tipo con catorce sakes en el escenario de un karaoke y comenzamos a hablar de nacionalidades. El ingrediente principal de un sushi no es el pescado crudo ni el arroz glutinoso, como pudiera pensarse, sino la imaginación galopante de quien lo toma. Nuestro inconsciente se pregunta “¿llevará anisakis? ¿Por qué me estoy comiendo un pez crudo si yo siempre me pido la hamburguesa requemada? Por lo demás, no hay más consejos ni instrucción que abrir la boca y masticar. El resto es sentido común: si ves un trozo de sushi corriendo por el plato déjalo que se vaya. ...

QUÉ HACER SI TE PERSIGUE UN OSO

Manual para escapar de un oso Debo confensar que en la vida me había preocupado el tema, pero últimamente los documentales de sobremesa se han vuelto monotemáticos: que si el oso polar por aquí, que si el Grizzly por allá. Lo cierto es que cuando vi una escena en la que un enorme oso perseguía a un pobre ciervo, en un momento indeterminado de mi siesta, por un verde y frondoso prado que descartaba los Monegros, me quedé asombrado de la velocidad que alcanzaba aquel bicho. Rápidamente concluí que en campo abierto ese animal me cazaba en tres segundos. "No son fofisanos, sino Freddy Krueger acolchado y con hocico" Sin embargo, siempre habrá algún arbolito al que subirse, me tranquilicé enseguida. ¡Error! estas bestias trepan como ardillas a pesar de sus cuatrocientos kilos. No son fofisanos, sino Freddy Krueger acolchado y con hocico. A pesar de todo me volví a tranquilizar con la idea de que si me pillaba cerca de un lago o en la playa, con meterme en el agua asunto ...

MANUAL DE USO - CÓMO DETENER EL TIEMPO (II)

En 1965 se realizó en las islas Froilán un experimento con un aborigen. Se le colocó en una cápsula espacial con destino a la luna. La nave no aterrizaba ahí, sino que circunvalaba el satélite y regresaba al mismo lugar. Le preguntaron entonces qué tal el viaje. Según consta en los registros y, tras cagarse en la madre de todos los presentes, el astronauta describió el trayecto como interminable, bastante incómodo, sobre todo porque se habían dejado un par de monos dentro. Repitieron el proceso unas cuantas veces más. En total, enviaron al isleño ciento cuarenta veces a la luna. Las últimas veces, y como ya comenzaban a recortar fondos para el proyecto, se limitaban a meterle en la cápsula y zarandearla simulando el despegue. Luego le dejaban ahí dentro una semana. El caso es que, al final, resultó que hasta le gustaba. El hombre aseguraba que el tiempo le pasaba volando, y eso que no tenía referencias visuales, al carecer de ventanas. La conclusión de la investigac...