Sushi, wasabi, maki, nigiri, sashimi... .
Aprenderte estos nombres no te servirá de nada si cuando llega la hora, sentado
frente a un soberbio sushi de atún, le pides al cocinero que te lo pase un
poquito más por la
plancha. Eso es motivo de ruptura yendo con pareja.
Tampoco hay que dejarse llevar por la
fantasía y los clichés nipones. Hay quien piensa que leyendo manga y comiendo
sushi ya es medio japonés. Aguanta el tipo con catorce sakes en el escenario de
un karaoke y comenzamos a hablar de nacionalidades.
El ingrediente principal de un sushi no es
el pescado crudo ni el arroz glutinoso, como pudiera pensarse, sino la
imaginación galopante de quien lo toma. Nuestro inconsciente se pregunta
“¿llevará anisakis? ¿Por qué me estoy comiendo un pez crudo si yo siempre me
pido la hamburguesa requemada?
Por lo demás, no hay más consejos ni
instrucción que abrir la boca y masticar. El resto es sentido común: si ves un
trozo de sushi corriendo por el plato déjalo que se vaya.
Comentarios
Publicar un comentario