En
1965 se realizó en las islas Froilán un experimento con un aborigen.
Se le colocó en una cápsula espacial con destino a la luna. La nave no
aterrizaba ahí, sino que circunvalaba el satélite y regresaba al mismo
lugar. Le preguntaron entonces qué tal el viaje. Según consta en los
registros y, tras cagarse en la madre de todos los presentes, el
astronauta describió
el trayecto como interminable, bastante incómodo, sobre todo porque se
habían dejado un par de monos dentro. Repitieron el proceso unas cuantas
veces más. En total, enviaron al isleño ciento cuarenta veces a la
luna. Las últimas veces, y como ya comenzaban a recortar fondos para el
proyecto, se limitaban a meterle en la cápsula y zarandearla simulando
el despegue. Luego le dejaban ahí dentro una semana. El caso es
que, al final, resultó que hasta le gustaba. El hombre aseguraba que el
tiempo le pasaba volando, y eso que no tenía referencias visuales, al
carecer de
ventanas. La conclusión de la investigación, que en el equivalente de
aquella época costó unos seis mil millones de euros, fue que cuantas más
veces viajas a un sitio más corto se te hace el trayecto. Bien, ese
estudio es
extrapolable en la actualidad al preocupante aceleramiento de nuestros días. Por lo tanto, se trata
de cambiar el paisaje que transitamos a diario para impedir el efecto
"zastrip" o "tren bala" . Veamos cómo:
"Debemos cambiar el paisaje que transitamos a diario para impedir el efecto
zastrip o tren bala"
- Podemos enviar anónimos a la comisaría acusándonos de narcotraficantes o falsificadores de moneda. Ser objeto de una investigación policial aportará un estimulante toque a nuestra vida.
- También ayuda mucho desarrollar múltiples personalidades. Para familiarizarnos con el tema podemos apuntarnos a un club amateur de teatro o dedicarnos a leer críticas de libros en Amazon y otros portales, donde muchas de ellas pertenecen al propio autor, capaz de simular con pericia diferentes identidades.
- Por último, y ya que lo principal es huir de la rutina, nos queda la opción de intercambiar nuestro trabajo con el de los amigos. De esta manera, un día irás a la oficina, al otro podrías defender a alguien en un juicio o incluso presidir la vista, el miércoles operaríamos a un famoso deportista de élite y el jueves a patrullar las calles en busca de chorizos.
Algunos argumentarán que en algunas de estas profesiones no existe el factor rutina. Error. Hasta Mick Jagger se aburre (manual de uso - estrella pop-rock).
Otros,
aún más listos, advertirán del riesgo de acometer ciertos trabajos sin
la debida cualificación. Pongámonos en lo peor. Si alguien termina en la
cárcel por hacer caso de este manual... . Bueno, ahí el tiempo sí que
pasa despacio y, en definitiva, era eso lo que buscábamos, ¿no?

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