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MANUAL DE USO - VACACIONES DE VERANO



¡Ah! Esas vacaciones de la infancia en las que te tirabas dos meses en un pueblo remoto, aislado de la civilización, con días largos como los bocadillos de jamón reseco sin margarina que merendabas a diario, porque el súper era una mierda hueca con cuatro latas dentro. En fin, ahora recordamos aquello con nostalgia, idealizado por ese gran Berlusconi que maneja nuestra memoria, pero el 90 por ciento de lo que realmente pasaba se podría resumir en grillos, aburrimiento y mercromina. Sin embargo, las cosas han cambiado y en breve, como cada mes de agosto, te irás diez días a ese maravilloso lugar llamado Overbooking de Mar, un precioso pueblo de la costa que en verano centuplica su población y el precio del pan, y cuyo Ayuntamiento monta el último día una paella gigante con peyote para que la gente olvide el agobio de andar con las manos pegadas al cuerpo. Quizá sea este el momento de que valores alternativas a tu idea de unas buenas vacaciones.
"En breve te irás diez días a ese maravilloso lugar llamado Overbooking de Mar"

Para empezar, uno de los condicionantes más fuertes a la hora de hacer planes radica en el dinero. Pensamos que pasar una semana en el pueblo costero a media hora de casa va a ser más barato que largarnos a la otra punta del planeta. Atención ahí, porque si nos trasplantamos de país vamos a cortar de cuajo las cenas de compromiso y el "¡Ni se te ocurra! ¡Esta la pago yo!". Luego está lo del metro cuadrado. Algo tan delirante como si cuanto más apretado viajaras en el metro más caro fuera el billete. Pero es así. Tras un estudio que cada año realizan en el bar de la Universidad de Wisconsin, se ha vuelto a constatar que la mezcla de agobio con el salitre de la playa es fuertemente adictiva, de ahí que suban el precio a medida que el camión de veraneantes se llena. No es que el metro cuadrado de apartamento fresco (porque el cemento aún no ha fraguado del todo) cotice en bolsa pero, a medida que se acerca agosto, la sensación del que aún no tiene reserva es parecida a la de esos fines de semana que te quedabas estudiando mientras los amigos se divertían en tu imaginación.
(continuará...)


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