Aquarius lleva quince kilómetros a buen ritmo y sólo son las 10 de la
mañana. Todo ha comenzado poco
después del alba. Flavia Calzzone se ha
despertado con el ánimo positivo y muchas ganas de hacer cosas. Con un subidón,
vaya. Rápidamente ha ordenado a su esclavo repartir papelitos entre las
amistades mostrando su nuevo estado. Uno por uno, los integrantes de su círculo
social han ido recibiendo la notas del cada vez más sudoroso Aquarius y, para
expresar su agrado, uno por uno, también, han grabado en su espalda con un
hierro candente la silueta de un pulgar en alto. Tras el décimo "Ego
placet", el lacayo sin sueldo ha comenzado a valorar los inconvenientes de
tener una dueña tan enrollada. Por fortuna era el último. De vuelta a casa,
Aquarius ha tenido tiempo para reflexionar en la paradoja del pulgar. Un primo
suyo le repetía siempre, antes de que los apresaran como esclavos, que de mayor
querría trabajar en un circo. El pobre terminó como gladiador de segunda en el
Coliseo y cuando, tumbado en la arena tras el primer guantazo de un descomunal
guerrero nubio, vio al público con el pulgar en alto pensó "¡Connus! ¡Les he
caído bien!", sin darse cuenta de que ese gesto tan positivo significaba
lo contrario en la Roma Imperial, ya que representaba el acto de desenvainar la
espada. Afortunadamente para él, en lugar del cruel emperador, aquella
mañana presidía el festejo un patricio de gustos refinados a quien agradó la
postura semiprono con el culo en pompa del esclavo. Esa otra espada sólo magulló su
orgullo. Ahora se ganaba la vida animando Banquetes como Regina Draco.
Ha llovido mucho desde entonces, exceptuando California, y los humanos
seguimos sin extraer conclusiones claras sobre cuál es la mejor forma de
relacionarnos entre nosotros -con el resto de animales lo tenemos claro: a
l'ast-. Ahí van unas consideraciones personales que tal vez le sirvan a
alguien.
- Si vas a colgar una foto en Instagram o Facebook desde tu nueva y flamante cocina, intenta que no se vean las etiquetas con el precio o, por lo menos, a otras parejas curioseando por Ikea.
- "¡Por fin me terminé el donut!" no es el tipo de tuit que suscita interés. No esperes grandes halagos.
- La cara de ese usuario que te sonaba tanto es la tuya. Todos queremos una foto interesante en nuestro perfil, pero a veces nos pasamos con los retoques.
- Poner "CEO in the IceCoast", en el perfil de Linkedin, no es lo más apropiado cuando lo que haces es vender calipos por la playa. Tampoco lo es que valides aptitudes de eskater acrobática en tu abuela. También nos estamos pasando un poquito con esto.
Para finalizar, una última observación. Si no estamos seguros de la
identidad que quiere agregarse a nuestro círculo, intenta extraer conclusiones de la información que ofrece. Por ejemplo, ¿invitarías
a entrar en casa a un tipo que se ha puesto un avatar de Blancanieves y se hace
llamar "desollaviejas"?

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