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MANUAL PARA VOTAR


Es conveniente cenar ligero la noche antes y realizar una dieta abundante en fibra a lo largo de la semana, con el fín de eliminar cualquier resto de esperanza o ilusión que podamos haber ingerido durante la campaña.
El día de la votación desayuna poquito o, mejor aún, tómate sólo un vaso de agua, porque es habitual encontrar pasteles y bocatas en las cabinas de votación.
Viste de manera neutra, sin dar pistas a los encuestadores, que a media mañana ya pasan de preguntar y se rigen por si fulanito va con polo y mocasines, o menganito con coleta.
Es importante llevar un dado de ocho caras para las dudas de último momento.
Ese día todos somos tripulantes de un mismo barco, pero si ves a un tipo con barba generosa y una bolsa deportiva en la mano, sal corriendo y llama a la policía. Los agentes le identificará más tarde como hipster normcore, la nueva tendencia de vestir super normal, pero eso no es problema tuyo; que lleve el iphone más visible o algún otro complemento identificativo.
Cuando hayas averiguado, gracias a google maps, cuál es tu mesa en el colegio electoral, no intentes hacerte el simpático. La estupenda presidenta de la mesa –no la llames “jefa de mesa”- lleva vistos a cien como tú, y ya no le impresionan frases ocurrentes del tipo “¿Te la he metido bien?” o “Si tú fueras candidata mi voto sería de plata”. 
No vayas alardeando de haber votado, ni afees el abstencionismo al amigo atropellado que está en el hospital.
Por último, recuerda que la Democracia, como indica su nombre, es una "demo". Ya mejorará.

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